martes, 10 de febrero de 2015

Cadalso de los Vidrios-Cebreros. Los Toros de Guisando

Toros de Guisando
Hace más de quince días que el peregrino partió de la Basílica de Santa María en Alicante camino de Santiago de Compostela. El peregrino, que ha caminado por tierras cervantinas y que ha dejado atrás la Imperial Toledo, se adentra en la provincia de Ávila y rápidamente se da cuenta de que se encuentra tierras de vetones, en donde cuatro figuras zoomorfas, los Toros de Guisando, le dan la bienvenida y que son una de las manifestaciones artísticas de ese pueblo prerromano asentado entre los ríos Duero y Tajo. Figuras zoomórficas que para unos son toros y para otros cerdos, pero que unas cavidades en las cabezas de las figuras le dan al peregrino una pista de que, efectivamente, son toros, ya que estas oquedades podrían muy bien servido para incrustar la cornamenta de los animales. Al peregrino, aunque lleva ese día poco tiempo caminando, le apetece hacer un pequeño alto, le apetece observar detenidamente esas cuatro figuras realizadas en bloques de granito y cuyo enigmático significado está sujeto a múltiples interpretaciones, de las que el peregrino ni entra ni sale, aunque si se tuviera que quedar con alguna, se quedaría con la que los señala como protectoras de los rebaños, ya que es significativo que se encuentren situadas en la que fue Cañada Real Leonesa Oriental, utilizada por los ganaderos trashumantes que en verano dirigían sus rebaños desde los invernaderos de Extremadura hasta las montañas leonesas donde se efectuaba el esquileo de la lana, realizándose en otoño el viaje de vuelta.

El peregrino presta atención a unas casi ilegibles inscripciones en los lomos de las esculturas, inscripciones realizadas por los Romanos posiblemente para conmemorar alguna de las célebres batallas entabladas por Julio César con los hijos de Pompeyo por estas tierras.
Cerro de Guisando
Los cuatro toros o verracos, como vulgarmente se conocen a estas figuras vetonas, dejando a sus espaldas el arroyo Tórtolas, frontera natural con la Comunidad de Madrid, miran alienadas hacia poniente, hacia el cerro del que toman su nombre, el cerro de Guisando, comienzo de las Sierra de Gredos y en donde el peregrino puede observar las ruinas del Monasterio de Jerónimos, fundado en 1375 y cuyo origen está forjado en la leyenda de la aparición de la Virgen a unos monjes ermitaños venidos de Italia que habían elegido las cuevas naturales excavadas en la misma roca como lugar de retiro y penitencia. Importante fue este Monasterio de los Jerónimos, orden que ocupaba un lugar privilegiado en época de los Austrias, hasta tal punto que Felipe II, que solía pasar las Semanas Santas en dicho Monasterio, pensó construir en estos parajes lo que más tarde sería el Monasterio de El Escorial, construcción que parece ser de que no se llevó a cabo por la lejanía de la Corte y lo agreste del terreno. Subastado según la Ley de Desamortización de Mendizábal, fue adquirido en 1844 por Mariano Goya, nieto del famoso pintor, por 430.000 reales. En el siglo XX, a finales de la década de 1970, el monasterio sufrió un grave incendio al que sólo sobrevivió un hermoso claustro renacentista y la capilla gótica de San Miguel convirtiéndose en unas ruinas románticas y misteriosas, actualmente de propiedad privada.
El peregrino lee la inscripción grabada sobre las piedras que conforman la cerca en donde se encuentran los Toros de Guisando, el peregrino lee que “en ese lugar fue jurada doña Isabel la Católica por princesa y legítima heredera de los reinos de Castilla y de León el 19 de septiembre de 1468”. El peregrino se encuentra en los aledaños de la antigua Venta Tablada, conocida también como Venta Juradera, lugar elegido por el rey Enrique IV y su hermana Isabel para poner fin a los litigios sucesorios que habían desencadenado la guerra entre ambos, dejando a Juana, conocida como “La Beltraneja” desplazada de la sucesión al trono al declarase nulo el matrimonio del rey y la reina Juana de Portugal. Aunque no hay unanimidad si este acontecimiento se celebró al aire libre, junto a las esculturas vetonas, o en la cercana y humilde venta arriera, al peregrino no le importa en exceso en qué lugar tuvo el encuentro. El peregrino, consciente de que por estos parajes se forjó una parte trascendental en la Historia de España, continúa su caminar por la antigua Cañada Real que más tarde se convertiría en el antiguo camino Imperial de Toledo a Valladolid.

El porqué de este blog

En el año 2010, con motivo del Año Santo Compostelano, se publicó los lunes en el Diario de Ávila una serie de artículos relatando, a modo de libro de viajes, las experiencias de un peregrino que recorre las etapas del Camino del Sureste en la provincia de Ávila. El primer artículo se publicó el 5 de abril del 2010, artículo que se reproduce a continuación y que sirvió de introducción a los artículos siguientes: Estamos inmersos en un Año Santo Jacobeo en donde las noticias sobre el Camino de Santiago nos bombardean diariamente desde los diversos medios de comunicación. Raro es el día que, desde cualquier medio, no nos cuenten la celebración de eventos, efemérides o cualquier otra noticia que esté relacionada con el Camino de Santiago. Pero no solo son los medios de comunicación los que están prestando la máxima atención a este Jacobeo del 2010, son también las instituciones las que están promoviendo y promocionando estos Caminos que conducen a Santiago de Compostela. Lógicamente es el Xacobeo desde la Xunta de Galicia el que está a la cabeza de estas iniciativas, pero a nivel autonómico y provincial también se está trabajando para dar la máxima difusión a los caminos que transcurren por sus territorios. Desde nuestra perspectiva abulense vemos como La Junta de Castilla y León se está volcando con los Caminos de Santiago que desde los cuatro puntos cardinales atraviesan la Comunidad Autónoma, así como la Diputación Provincial de Ávila esta presentando en ferias de turismo, ITUR o FITUR, al Camino del Sureste como vehículo de desarrollo rural y turístico de las zonas de la provincia de Ávila por las que transcurre este camino jacobeo. Toda esta difusión del Camino de Santiago hace que muchas personas decidan lanzarse a esta aventura del Camino en este Año Jacobeo del 2010, máxime si tienen que transcurrir 11 años para que se celebre el próximo Jacobeo, como si la realización del Camino de Santiago solo se pudiera realizar en días y años determinados. Como parece lógico y normal, el Camino Francés y la realización a pie de los últimos cien kilómetros, requisito indispensable para obtener la “Compostela” como documento acreditativo de haber realizado el Camino de Santiago, son los objetivos marcados por la mayoría de estos peregrinos que han escogido este 2010 para su iniciación jacobea. Pero no todo es el glamour del Camino Francés, con sus catedrales, su románico, sus ermitas y monasterios, con sus mitos y leyendas, no todo es el encanto mágico de los caminos gallegos que conducen hasta Santiago o hasta las costas de Fisterra o Muxía. Hay otros caminos, históricos o tradicionales, caminos que son elegidos por otro tipo de peregrinos que buscan otra cosa, que buscan la introspección (difícil de conseguir en los masificados caminos del norte) o que buscan nuevas experiencias a lo largo de otros lugares y culturas que le ofrecen estos caminos alternativos, pero que, como todos los caminos, le llevarán a sus destino final en Santiago de Compostela o las costas de la muerte por donde se pone el sol y se creyó que era el finís terree, el fin de la tierra. Dentro de estos otros caminos se encuentra el Camino del Sureste, camino que, partiendo de tierras mediterráneas, transcurre por nuestra provincia de Ávila en su recorrido hasta Santiago de Compostela. Para que los peregrinos que opten por este camino, prácticamente desconocido hace muy poco tiempo, para su peregrinación desde el punto que elijan, la Asociación de Amigos del Camino de Santiago en Ávila está trabajando para que este camino esté abierto y bien señalizado y tenga las suficientes infraestructuras para su descanso y solaz. Pero también está trabajando para que el peregrino tenga unos conocimientos de la historia, del arte, de la geografía, de la cultura, del folklore, de la gastronomía de los diversos lugares que va a transitar en su caminar hacia la tumba del Apóstol. El peregrino de hoy dista mucho de los de otras épocas que se lanzaban al camino como una aventura plena de dificultades y de incierto final. Ahora el peregrino es también un viajero y, como tal, prepara concienzudamente su peregrinación o viaje, está provisto de mapas y guías, tiene una amplia información de por dónde va a caminar, de las ciudades y pueblos por los que va a pasar, de los monumentos que puede visitar, y cada vez son más los que plasman en sus cámaras fotográficas o en sus cuadernos de viaje las experiencias que en el camino pudieran adquirir. El peregrino que camina por la provincia de Ávila lo hace por caminos que pudiéramos llamar tradicionales, pero caminos cargados de historia, caminos que han sido testigos mudos de acontecimientos transcendentales en la Historia de España; caminos que contrastan paisajes como el Valle del Alberche, la Tierra de Pinares o las llanuras de la Moraña; caminos que combinan el sólido granito con la aparente fragilidad del adobe; caminos que, en suma, ofrecen al peregrino diversidad de perspectivas tanto históricas y culturales como geográficas. Uno de estos peregrinos nos irá relatando a través de sucesivas entregas en las páginas de este periódico sus opiniones, sus puntos de vista, sus vivencias y experiencias en su caminar por tierras abulenses hacia Santiago de Compostela. La Asociación de Amigos del Camino de Santiago en Ávila desea a este peregrino y a todos los que decidan realizar, total o parcialmente, en este Año Jacobeo cualquiera de los Caminos de Santiago “BUEN CAMINO” .